"El brazo armado del poder que viene es la medicina. Es esta, a partir de ahora, la que decide sobre la muerte y la vida, último vestigio de una soberanía que ya no encontramos por ningún lado en la política clásica. Se prepara una revolución que trata de impedir toda revolución futura. Trata de hacer de nuestro cuerpo un agente exclusivo de separación; quiere que cada uno se convierta en la excepción a una regla médicamente definida. Nosotros seremos entonces los pacientes, los anormales.".
Cuando el mundo de la técnica sustrae nuestra esencia humana, cuando nuestros cuerpos se convierten en meras mercancías con las que trabajar, cuando la medicina se convierte en forma de gobierno y la tecnología en su instrumento principal, es hora de escupir unas cuantas verdades.
martes, 1 de noviembre de 2016
Biotecnologías y eugenesia: una perspectiva ética.
Aquí os dejamos el acto que se realizará el martes 15 de noviembre a las 19:30 h. en el Institut d'Estudis Catalans en Barcelona (C/Carme, 47) en el marco del 'festival filosófico' Barcelona Pensa.
'La nueva genómica y otras técnicas biológicas obligan a reflexionar sobre los límites de la biotecnología aplicada a los seres humanos. El año 2001 Jürgen Habermas publicó El futuro de la naturaleza humana. ¿Hacia una eugenesia liberal?, una obra que generó un gran impacto, abriendo debate multidisplinar que todavía continúa. En esta conversación, retomaremos este debate desde su vertiente ética, tomando la eugenesia como un hilo conductor de nuestras reflexiones.'
viernes, 14 de octubre de 2016
Mercadillo psi de Apps. Reseña de la jornada "Nuevas tecnologías aplicadas a la Salud Mental"
El 5 de octubre se
realizó la jornada con el título 'Nuevas tecnologías aplicadas a la Salud Mental', en el marco del ciclo de
conferencies “Nuevos retos en Salud Mental y Adicciones” que organiza el
Instituto de Neuropsiquiatria y Adicciones del Hospital del Mar.
Allí se habló de eHEALTH o 'salud digital', y de la aplicación de estas
nuevas tecnologías en su trato con las personas usuarias de la red de salud mental.
Tras la presentación del director del INAD, Víctor Pérez-Solà y el
representante del Ayuntamiento, inició su monólogo el psicólogo F. Colom
contratado recientemente por esta empresa para promover la investigación en
determinadas áreas. Éste se dedicó básicamente a vender la necesidad de
extender la mano de los terapeutas hasta abarcar cualquier lugar por remoto que
sea. Y claro está que para eso, nada mejor que las nuevas tecnologías. Donde
antes se hacía una terapia individual, ya no sólo se puede hacer un grupo
terapéutico, sino que además se puede dar una terapia online donde sea y cuando
sea... Ese fue el previo para luego poder hacer una alabanza absolutamente
desmedida de la necesidad de innovación (claro está, en relación directa con su
contrato de trabajo y su posición en la empresa). ¡Innovación porque es
progreso!¡innovación porque es ser ético con el paciente!¡innovación para
avanzar!¡para financiarnos solos y para abaratar costes y para ganar a la
competencia y...! Y es que, antes de nada, ya había certificado la muerte de
las psicoterapias.
Le tocó el turno a Jordi Martínez, el director de innovación de la
Fundación TicSalut, organismo que pertenece al Departament de Salut de la
Generalitat de Catalunya. Éste trazó las líneas del futuro que viene (ver aquí la presentación). Entre
diapositivas mucho más vistosas que las del resto (es de innovación, !¿qué os pensabais?!), apuntó un futuro centrado en las 4 pes: predicción,
prevención, personalización y participación. Medicina 4P le llaman. La cuestión
ya no es el contenido, sino los medios. El internet de las cosas, la
interconexión de bases de datos, Big Data, Apps a doquier. ¿para qué queremos lugares físicos de
visita en un mundo digitalizado? Si además se posibilita la prescripción online
mediante aplicativos. Y lo mismo con las prescripciones no farmacológicas.
Mucho mejor aplicativos de prescripciones genéricas para diagnósticos, que para personas diagnosticadas. Se prescribe como una receta electrónica y el paciente solo tiene
que hacer lo que le digan (recomienden, prescriban o manden, hay diferencias...). Que estás gordo, ¡cuídate, controla tu dieta, haz ejercicio!
Que tienes una esquizofrenia, ¡no discutas, no fumes porros, apúntate al
gimnasio! Sarcasmo sí, exageración alguna, pero es que
lo extremado se acerca hoy día más a lo futuro. Ya lo decía Günther Anders.
Siguiendo. Esas aplicaciones tecnológicas a prescribir electrónicamente las
evaluaría y acreditaría el propio organismo para asegurar su validez y
certificar su eficacia. Y éstas, estarían en un 'escaparate' virtual para ser
accesibles al prescriptor de turno. A día de hoy ya se hacen pruebas piloto en
atención primaria que implican este tipo de prescripciones. Para acabar,
recomendó a los presentes no perder de vista el modelo de negocio que se quiere
cuando uno inicia su travesía de emprendedor. Más que nada tener en cuenta un
negocio que se sostenga por sí mismo sin necesidad de dinero externo (del
erario público o no). Y como muestra de líneas de interés nombró el proyecto 'Momentum',
una red europea que aglutina a modo de pupurri interesado a instituciones de la
salud, agentes de la telemedicina, gerentes, seguros de salud, pagadores
varios, pacientes (debe ser participativa...), entre otros, que se dedican a la
extensión de las nuevas tecnologías en medicina. Como bibliografía de cabecera
del Departament dejó este dossier
que linko para el que tenga interés en su lectura.
Para acabar la primera parte de la jornada escuchamos a Joima Panisello,
médico que representaba los intereses privados de la plataforma digital de
salud, Medtep. El interés de la empresa que
representa es el de extender todo lo que tenga que ver con el registro de datos
y la gestión de esa información y de los sistemas de información. Para ello veía
imprescindible la integración de todos los datos de los individuos no sólo
médicos sino sociales. Y es que como informaban en la página Negre i Verd
se está preparando en Catalunya la historia social única, o como decían allí
'un fichero de pobres'. De todas formas, para Panisello y los intereses que
representaba en la jornada, esa integración masiva de datos personales
permitiría algo deseable para las mentes adictas al control y la seguridad, a
saber, la estratificación de cada persona incluida en los archivos y una
actuación pertinente y protocololizada en determinadas situaciones. En esa
línea existe ya en Catalunya el proyecto PCC i MACA (Pacient Crònic Complex i
amb Malaltia Crònica Avançada)
que básicamente estratifica población enferma grave y crónica según algunos
factores diversos y decide qué se hace en situaciones concretas, fundamentalmente con el fondo del gasto económico que ocasiona cada actuación. Y como no, también realizó
un elogio de las nuevas tecnologías por aportarnos inmediatez en la atención y
continuidad las 24 horas del día (cosa que las personas no van a hacer nunca;
que limitados son los humanos...). Sin embargo, para que las nuevas tecnologías
puedan introducirse de manera fluida en nuestra vidas hay que cambiar la
cultura, como planteaba el anterior ponente. O como bosquejaba Panisello
hacerlo por medio de los clínicos, garantes de la confianza que da la sabiduría
científica. Y es que como certificó: 'el cambio no va de tecnologías, sino de
personas'. Ahora queda que los clínicos se lo crean. A buen seguro que muchos
lo harán, más bien la cosa radica en que nos les cree más problemas en su
trabajo diario que soluciones.
Después de la parte más ideológica y publicitaria le tocó el turno a
aquellos que lo llevan a la práctica para beneplácito de sus mecenas. Se
vendieron las bondades de Apps del ámbito de salud mental de todo tipo.
Resumiendo. Una app para personas diagnosticadas de trastorno bipolar para
automonitorizarse el estado de ánimo, energía, horas de sueño, etc, y recibir
psicoeducación (SIMPLe Project); otra para tardar menos en hacer una
exploración psiquiátrica (PsicoApp); el tratamiento de fobias varias (incluido
hablar un público...) con gafas de realidad virtual o aumentada; otra app para
móvil que permite registrar experiencias a modo de diario, identificar
desencadenantes de conductas problemáticas en personas diagnosticadas de
Trastorno límite de personalidad, y que además dispone de posibilidad de
geolocalización (planteado como útil por si presenta conductas suicidas o
parasuicidas); otra que permite registrar y monitorizar la actividad física,
social y el estado fisiológico en personas diagnosticadas de 'esquizofrenia
resistente al tratamiento', además de adoctrinarlas y predecir si colaborará en
el tratamiento mediante sus actitude; y un aplicativo online de apoyo
psicológico en personas con depresión leve o moderada ya comentado aquí anteriormente (ifightdepression).
Hubo más, pero poco reseñable.
Aquí acaba la reseña de una jornada que muestra bien a las claras el
horizonte sanitario que depara a quien acabe como usuario o como trabajador en
la red pública de salud mental. Pública, pero concertada con empresas. Empresas
no sólo del ámbito de la gestión de la asistencia, sino también dedicada a
vender sus productos tecnológicos. Productos tecnológicos que no se construyen
sólo en los laboratorios o en las fábricas, sino en los despachos de los
centros de asistencia de la red pública de salud. Aquellas personas que presentaron las Apps
son las mismas que atienden a diario. Lo que pasa es que ahora también hay que
vender motos (aunque algunos llevan mucho tiempo haciéndolo...). La moda que se
lleva son las 'spin-offs' (salpicaduras). Proyectos nacidos como
extensión de otro anterior. Empresas nacidas de otras para convertirse en otra
empresa por sí misma. Esto es lo que hay en 'nuestra' sanidad catalana.
Productividad, autofinanciamiento, competitividad, emprendiduría. ¿Y el
paciente? ¡Que arrime el hombro, como todos! Esto es lo que hay en nuestros hospitales.
¿Más ejemplos? Aquí otro.
Los hay por doquier. Leed las noticias y veréis.
martes, 27 de septiembre de 2016
Reseña al libro 'Los filósofos contemporáneos y la técnica' (JM Esquirol)
'La
técnica, en cuanto facilita a los humanos el metabolismo con la
naturaleza, es necesaria. La herramienta ha creado al hombre. Pero
cuando se vuelve discurso del poder -tecnología- se convierte en una
amenaza para la supervivencia de la especie.'
Miquel
Amorós. Filosofia en el tocador.
La
reflexión acerca de la técnica y las tecnologías es una constante
a través de la Historia. Con su libro 'Los filósofos
contemporáneos y la técnica', Josep M. Esquirol nos acerca al
pensamiento de varios filósofos del siglo XX que han tematizado y
profundizado en algunas cuestiones de la técnica.
Ortega
y Gasset, partiendo de la concepción del hombre como un ser ya
técnico en base al extrañamiento respecto al mundo que habita, se
cuestiona la diferencia entre las necesidades básicas que la técnica
ayuda a cubrir y las necesidades superfluas que se orientan al
bienestar. Éstas podrían ahorrarnos tanto esfuerzo que dejamos de
crear, de ser proyecto, de construir, de imaginar y de desear. Como
dice Miquel Amorós en 'Filosofía en el tocador', el ser humano ha
delegado en las máquinas hasta la reflexión y ha pasado a ser un
autómata. Pero la vida se nos da inherentemente como problema y ese
ahorro nos conduce a la deshumanización, a dejar de ser lo que somos
en esencia, proyecto, deseo, acción. Interesa decir que al analizar
las diferencias entre las técnicas anteriores (técnica del azar y
técnica del artesano) y las modernas (técnica de los técnicos),
Ortega caracteriza las actuales en base a su análisis y
descomposición de la naturaleza, y desde aquí se permite afirmar
que existe una desproporción entre la medicina del cuerpo y la del
espíritu.
Por
su parte, Heidegger señalará que la técnica es un modo del
desocultar, del hacer aparecer las cosas. Y la técnica moderna las
hace aparecer de una determinada forma, en la forma de la
provocación. Para resumir, quiere decir que la técnica moderna
emplaza a la Naturaleza a suministrarnos energía que puede
ser extraída y almacenada. Es una manera de ver y de relacionarse
con la Naturaleza diferente. La técnica moderna concibe la
Naturaleza como recursos que se pueden y deben calcular, analizar,
extraer y almacenar. Se explotan así los recursos naturales.
Entendemos que lo mismo ocurrirá con el cuerpo humano como cosa
disponible, analizable, calculable, almacenable. La medicina como
técnica moderna que es, se posicionará ante el ser humano de tal
forma. Y eso comportará unas consecuencias que forman parte de
nuestro quehacer. Sin embargo, el filósofo alemán nos dará algunas
pistas para reencontrarnos a nosotros mismos en la relación con el
mundo que habitamos. Algo así como la cercanía por medio del
lenguaje, del arte, de la serenidad, que nos devuelva a nuestro
habitar no mediado por el 'pensar' representativo.
Siguiendo
la estela de Heidegger, Jan Patocka concibe a los hombres de
la época de la disponibilidad técnica como recursos disponibles que
gastar en guerras. Pero allá donde crece el peligro, crece lo que le
salva, nos dice. En las guerras el hombre puede transformar la
situación, puede emerger el sentido, lo que llama 'sacrificio
auténtico' y que asume la propia existencia, la vida en su
problematicidad, la vida al descubierto que muestra su carácter
fundamentalmente político. Ese hombre espiritual, que nace de
la situación de conflicto, puede contribuir a una 'solidaridad entre
los conmovidos', a una búsqueda de sentido, que cierre las puertas a
la alienación política como absolutización de un sentido
impersonal, frío y universal impuesto.
Hannah
Arendt, por su parte, señala algunas cuestiones a tener muy en
cuenta respecto a la técnica. Por un lado la técnica contribuye a
la creación del mundo de objetos duraderos que nos acompaña, y de
esta forma contribuye a la constitución de nuestra identidad. Su
reverso sería la borrosidad de la identidad en las sociedades de la
modernidad tardía por la volatilidad de ese mundo objetual. Y por
otro lado, alerta de la omnipotencia de la tecnociencia, que pretende
superar nuestra condición de seres condicionados intrínsecamente y
en ese movimiento se acerca al totalitarismo, basado en la ficción
de que todo es posible. Se perdería de esta forma lo común (el
sentido común y el mundo) y se pretendería ganar un universalismo
vacío y exento de toda particularidad y espontaneidad, hecho que nos
acerca al totalitarismo.
También
señala la dimensión liberadora de la acción humana, en tanto crea
algo nuevo, y desde ahí la distingue de la violencia que es muda
(que no tiene que ver con el discurso) y tiene carácter
instrumental. En base a la instrumentalización distinguirá entre
poder (no la tiene) y dominio, control o gobierno, que sí la tiene.
Hans
Jonas afirma que la técnica actual es más un proceso dinámico
que un estado de posesión como era en el pasado. Esto comporta una
convicción de progreso indefinido. Jonas alerta especialmente de la
irreversibilidad de los efectos de la técnica actual, puesto que
ésta ya no se limita a lo inmediato en el tiempo y lo cercano en el
espacio, sino que se extiende tanto espacial como temporalmente y
ello tendrá implicaciones en el mundo que dejamos. La naturaleza se
vuelve vulnerable por primera vez. Como nada es 'remoto' y todo es
posible, plantea que la prudencia por nuestro propio poder es lo que
debe regir nuestras acciones. Uno de los puntos más interesantes de
Jonas es que coloca la ética como fundamento ontológico directo del
ser humano, es decir, el deber ya está en el ser, ya estamos
afectados, interpelados, por el valor de las cosas. A esto le llama
sentimiento de responsabilidad.
Jaques
Ellul se centra en la noción de sistema técnico (equiparable a
sistema tecnocientífico o tecnociencia) para describir la
introducción de la ciencia como medio en el que habita el hombre.
Vivimos en una sociedad técnica. Esa tecnificación implica una
homogeneización y sobre todo una cierta abstracción que conlleva
una pérdida de profundidad al tomarse unos aspectos y no otros de
las cosas. La sociedad técnica está hecha de hombres y sistemas
técnicos, y entre éstos se producen desajustes y tensiones, que son
precisamente los espacios de libertad e imprevisibilidad. Ellul
caracteriza los sistemas técnicos por ser una red de interrelaciones
dinámicas que se componen de elementos que se combinan más entre
ellos que con factores externos, que pueden entrar en relación con
otros sistemas técnicos y que tienen estructuras de feed-back. Así,
para caracterizar los sistemas técnicos distingue entre los rasgos
más propios del fenómenos técnico (autonomía, unidad,
universalidad y totalización) y del progreso técnico
(autocrecimiento, automatismo, ausencia de finalidad y aceleración).
Autonomía:
Él mismo se regula y acaba imponiendo sus propias exigencias. Se
convierte la técnica en sacrílega (no adora nada y desencanta todo)
y sagrada (sustituyendo toda divinidad que destruye se pone en su
lugar). En la política, se traslada como asesoría tecnocrática. La
técnica es en sí supresión de límites. Nada es imposible ni
prohibido.
Unidad:
Sus componentes son iguales en todas partes y ningún problema
irresoluble se dará en sus combinaciones e interconexiones.
Universalidad:
El sistema tiende a extenderse, a propagarse, a universalizarse en
dos planos, en los ámbitos de la vida y geográficamente
(globalización) En lo que respecto a ámbitos de la vida se produce
una mutación psíquica e ideológica, se produce una nueva
subjetividad. 'La técnica lleva con ella para todos maneras de ser,
de pensar, de vivir'. La universalidad de los sistemas técnicos
conlleva también la universalidad de la organización política, y
por tanto, la desaparición de la diferencia entre capitalismo y
comunismo o cualquier otra.
Totalización:
Tendencia del fenómeno técnico a cerrarse sobre sí mismo después
de haber fagocitado todo lo que ha podido. Algo parecido a un sistema
metafísico que todo lo incluya y todo lo explique. Toda explicación
remitirá al fenómeno técnico.
Autocrecimiento:
Todo pasa como si el sistema creciese en virtud de una fuerza
interna, intrínseca y sin intervención decisiva del hombre. Los
actos humanos se incluyen en ese engranaje. Lo más importante es el
crecimiento (I+D). Comporta un progreso sin fin.
Automatismo:
Esto tiene dos consecuencias graves: que todo lo posible/factible se
hará realidad, se realizará, e implica a su vez un imperativo de
adaptación del hombre y la sociedad (asociado a los discursos de
'prepararse para el futuro', 'no perder el tren'...).
Ausencia
de finalidad: La técnica no es un medio para nuestros fines,
sino que es un fin en sí mismo y se desarrolla sin un sentido
aparente. Se desarrolla porque se desarrolla. Tiene una lógica
causal. Por tanto, si se quiere intervenir sobre el sistema no se
puede hacer a nivel de finalidades o de sentido (de discurso).
Aceleración:
Esta característica comporta que el futuro sea cada vez más
imprevisible, más difícil de prever. A pesar de la plasticidad de
lo humano, conlleva problemas de tipo social, psicológico, político,
etc.
Por
otro lado, Ellul alude a la integración del humano en la sociedad
técnica como un universum. Estamos insertados en el universo
técnico y ello implica ni siquiera ser consciente de estarlo.
Nuestra mirada está ya mediatizada por ese universo en el que
habitamos. Se ha creado el 'hombre visual' para la técnica. Se crean
subjetividades nuevas. 'Hombre visual' porque es la vista la que es
del orden de la realidad, la imprescindible para aprender el mundo.
Sería la palabra la que podría dar sentido a lo que vemos. Como
esta se pierde, topamos con el absurdo y el sinsentido. La perfecta
integración en el sistema técnico sería la de un hombre adaptado
al funcionamiento, fascinado por la creciente facilidad de la vida y
divertido y evadido en el reino de las imágenes.
Ellul
también se refiere expresamente a la propaganda ideológica sobre la
técnica (bluff). Distingue técnica y tecnología, en tanto
la segunda se refiere al discurso sobre la técnica.
Por
último, cuando habla del feed-back del sistema técnico, alude a la
ciencia como feed-back positivo, puesto que no hay ciencia sin
desarrollo tecnológico. Se da una circularidad entre ambas. Como
feed-back negativo señala a la economía por la financiación que
supone. En toda esta regulación, el hombre no pinta nada, sino que
es sujeto pasivo, un simple intermediario.
Es
interesante la afirmación de Ellul acerca del papel de la
tecnificación del lenguaje como agresión a la capacidad simbólica
del hombre, que por otro lado, no deja de ser una forma de situarse,
de orientarse y de manejar el mundo. El sistema técnico termina
convirtiéndose en un sistema simbólico en sí mismo, prescindiendo
de la capacidad simbólica del hombre. La información se torna
operativa y funcional, cada vez más lejos de lo simbólico y
reflexivo. La formación de los niños está dominada por la
información, y no por la cultura.
Ellul
plantea salida a este universo no sumándose a lo evidente,
manteniendo las negativas a las exigencias, manteniendo la libertad
de decir no. La resistencia también lo es a la fascinación del
bluff. Resistirse ante una sociedad técnica que homogeneiza
todo, es conformar lo totalmente Otro, lo no integrable, lo
trascendente. Eso es resistir la dominación.
Jürgen
Habermas, partiendo de la
distinción en sentido aristotélico entre praxis (referida a la
política y ética y que trata con sujetos) y poiesis (referida a la
técnica aplicada y que trata con objetos), distingue entre dos tipos
de acción humana con una racionalidad distinta: la orientada a fines
y la orientada al entendimiento vía comunicación. Tal diferencia
sería equiparable a la distinción técnica y práctica o trabajo e
interacción. No obstante, la distinción no es tan limpia y coloca a
la acción estratégica como intermedia entre ambas. Por otro lado,
Habermas conceptualiza a la técnica como ideología, en el sentido
de falsa conciencia de la realidad o más bien de realidad
ideológica, generada por la falsa conciencia. La filosofía será la
herramienta de crítica de la ideología, y por tanto de las nuevas
categorías ideológicas, la ciencia y la técnica. La racionalidad
científico-tecnológica se rige por una lógica distinta de la
lógica de los problemas prácticos, y su aplicación forzada a éstos
provoca decisionismo e irracionalidad. Bajo la racionalidad
científico-tecnológica la razón ha dejado de ser emancipadora
(ideal de la Ilustración), para tener una función de progreso y
control social. Del saber científico no se esperan recomendaciones
respecto a cuestiones prácticas, sino que sólo se obtienen
instrucciones respecto a 'procesos objetivos u objetivados'. Habermas
plantea la recuperación de la racionalidad práctica y de la acción
para retomar el ideal emancipador de la Ilustración. Para él, esa
desviación se debe originalmente a la ruptura entre praxis y teoría.
Se pierde la conexión del saber con la vida. Para retomarlo, el
elemento central será el lenguaje. Y es que, como afirma Marcuse,
vivimos una racionalidad que ya es dominio, una sociedad totalitaria
de base racional, que a través del lenguaje experto tecnicista ha
colonizado y erosionado el lenguaje cotidiano y el interés práctico
adyacente a él. La propia racionalidad hace una función ideológica
(esto es, la dialéctica de la ilustración). La ciencia y la técnica
como ideología hacen que la distinción entre trabajo (acción
instrumental) e interacción (acción comunicativa) pasen a un
segundo plano o se borren incluso de nuestra conciencia. Eso comporta
que en lugar de un espacio para poder tratar cuestiones prácticas
relacionadas con lo que queremos hacer con nuestras vidas haya sólo
cuestiones técnicas, relativas a cómo hacer que las cosas funcionen
mejor (cuestiones que obviamente corresponden a expertos técnicos).
Por
otro lado, Habermas cuestiona la intervención técnica sobre la
naturaleza humana. El paso del homo
faber al homo
fabricatus tiene unas
implicaciones, en primer lugar, en relación a la propia forma de
comprenderse con uno mismo. Contemplar la descendencia como una
dotación genética moldeable para diseñar según su parecer, afecta
a los fundamentos somáticos de la auto-relación espontanea y de
libertad ética de otra persona. Esto sólo ocurría con las cosas,
no con las personas. Desde este punto, afirma que se borra cada vez
más la diferencia entre eugenesia positiva (perfeccionadora) y la
negativa (terapéutica). Emerge un modelo de eugenesia liberal que,
en virtud de los intereses mercantiles implicados, desplaza las
decisiones eugenésicas a la elección individual de los padres, como
si fueran clientes. Esto tiene implicaciones psicológicas, legales y
morales. Saber que uno ha sido programado restringe la configuración
autónoma de la vida y afecta a la simetría entre personas libres e
iguales. Para poder ser individuos libres autónomos se debe mantener
una cierta medida de contingencia o naturalidad que permita la
imprevisibilidad. Algo que Arendt sitúa en la categoría de
nacimiento, el recién nacido provoca algo nuevo en el mundo, es un
quién imprevisible. De otra forma se difumina la diferencia entre lo
hecho y lo crecido, entre educación y eugenesia. No permite al
individuo situarse revisoriamente, a posteriori, ante lo que se le ha
impuesto. Limita la libertad ética. Por tanto, defiende la idea de
persona nacida, no hecha, como condición de libertad e igualdad
comunicativa.
Por
su parte, Peter Sloterdijk,
nos plantea un panorama post-humanista, en el sentido que el método
de las letras y la ilustración para el amansamiento y domesticación
de los humanos ha finalizado. Será mediante las antropotécnicas que
se podrán criar a los humanos en esta nueva era. La biotecnología
será una de las más importantes. Sloterdijk plantea un código para
esas técnicas de crianza mediante las cuales nos produciremos a
nosotros mismos. La planificación de las características del ser
humano, del nacimiento y la selección prenatal se tornan decisiones
explícitas. Valora de forma positiva el hecho de que ahora seamos
hombres auto-hacedores y afirma que es posible que hallamos
encontrado nuestra esencia en ello (hiperhumanismo). Para él, los
nuevos lenguajes técnicos y la información rompen con los dualismos
filosóficos que han marcado la historia del pensamiento
(sujeto-objeto, individuo-sociedad, materia-espíritu,
naturaleza-culturalibertad-mecaniscismo) y de esta forma
encontraríamos mejor la propiedad de lo que somos. Asimismo,
distingue entre alotécnica (técnica contranatural y artificiosa que
asume dualismos pretéritos) y homeotécnica (que se refiere a la
confluencia no separada de tecnologías inteligentes con estructuras
d ella naturaleza; presupuesto de que todo es finalmente lo mismo).
Finalmente,
el propio Esquirol, observa que la técnica tiene que ver con
procesos de abstracción. Si ésta se absolutiza, se pierde la
concreción y la conciencia de finitud del ser, y finalmente se
ignora, pasando a predominar lo abstracto (estadísticas, lo
sistémico...). Desde esta posición podemos entender que la
banalidad del mal de que hablaba Arendt se produce por procesos de
abstracción. La pantallización del mundo, la informatización del
lenguaje, el lenguaje tecnificado, comportan la pérdida de la
experiencia, de aquello que nos liga en lo concreto al mundo que
habitamos. La tecnociencia lo reduce todo a operatividad, y así se
pierde reflexión y profundidad. Ante esto, Esquirol reflexiona sobre
la experiencia de pensar. Y observa dos movimientos: uno de extensión
(la ciencia y la técnica tienen aquí su papel central) y otro de
tensión (refiriéndose a la profundidad, y que se pierde con la
abstracción mediada por la técnica). Esa tensión del pensar es la
que asume la propia finitud, la memoria, la parcialidad, los límites,
y no permite la absolutización. A este empobrecimiento del pensar
que media la tecnociencia se le ha llamado de otras maneras:
cosificación, dominio de la representación, petrificación. Para
acabar, Esquirol alude al tacto como forma de salvar la experiencia
del pensar en el lenguaje. Ese tacto del que carece la técnica. No
se trata de la explicación del mundo, sino de los medios que
permiten el acceso a uno mismo y a los demás. Será desde el
lenguaje ordinario desde donde podremos acceder al pensamiento sobre
la técnica, puesto que el lenguaje técnico no nos lo va a permitir.
Por
nuestra parte, creemos importante que la crítica de la ideología
tecnocientífica y de la realidad que configura y se nos impone se
focalice en la contraposición entre tacto y técnica. Algo que en lo
que toca este blog, la medicina moderna, se hace más patente que
nunca. La formación es continuamente técnica, quedando relegados a
la nulidad los aspectos del tacto humano, tan importantes en el
ejercicio médico. Como ha señalado Giovanni Stanghellini en su
artículo 'The
portrait of the psychiatrist as a globally minded citizen',
es fundamental que los médicos y psiquiatras estén adecuadamente
formados en Humanidades. Y no de forma meramente técnica e
instrumental sino de forma vivida. Aludiendo al Bildung de
Gadamer, este psiquiatra ha apelado al uso clínico del tacto para
sintonizar con el otro con el que se dialoga en el marco de la
entrevista clínica y de forma que permita un dejar-ser al otro.
Pero,
más allá de la consulta, y desplazándonos a un nivel social y
político, al espacio común y colectivo, nos interesa escuchar a
Miquel Amorós, que desde una perspectiva autónoma y crítica con el
Progreso reflexiona sobre la historia de la formación razón técnica
y las nefastas consecuencias que ésta tiene sobre el ser humano y el
mundo que habitamos y conformamos. Y como hijos del Romanticismo que
somos, además de la Ilustración y los ideales rotos que conllevaba,
nos incita al reencantamiento por medio de la pasión, la emoción y
el deseo en pos de un programa, ahora sí, desurbanizador,
anti-industrial, antipolítico y antiprogresista.
Las
palabras están dichas, quedan las acciones.
jueves, 2 de junio de 2016
Materiales del Colectivo Etcétera para la reflexión y el debate
El pasado 27 de mayo tuvo lugar la mesa informativa y de debate sobre 'Los nuevos mecanismos de control social' en el marco de la XII Mostra del Llibre Anarquista de Barcelona.
Se informó y se debatió acerca de los medios tecnológicos existentes a día de hoy para burlar, siquiera sea de forma parcial (es imposible asegurarse completamente del anonimato), los mecanismos de seguridad de agencias y Estados. Por otro lado, se conversó sobre el valor de los datos en la sociedad que vivimos (Big Data) y sobre su procedencia y formas de adquisición y almacenamiento, así como rendimientos económicos y políticos posibles. Finalmente, a propósito de la intervención de lxs compañerxs del Coléctivo Etcétera, se debatió sobre la cuestión de la supuesta neutralidad de la técnica, sobre el carácter ambivalente de ésta (en relación al entrelazamiento entre aspectos positivos y negativos, imposibles de disociar, y que origina posiciones polarizadas entre tecnófilos y tecnófobos, y que pueden acabar en posiciones moralizantes poco prácticas a nivel político), sobre su papel en un nuevo tipo de exclusión social (la tecnológica, que comporta un nuevo tipo de inadaptado) y sobre su relación con el desarrollo del capitalismo y su esencial papel en la transformación del mundo en mundo-fábrica completamente (auto)regulado y lucrativo para unos cuantos.
Dejo un par de textos editados por lxs compañerxs del Colectivo Etcétera sobre lo allí debatido.
Pincha la imagen para ver el número 55 de Etcetera.
Pincha la imagen para ver 'Reflexiones sobre el progreso técnico' de Jaques Ellul.
Se informó y se debatió acerca de los medios tecnológicos existentes a día de hoy para burlar, siquiera sea de forma parcial (es imposible asegurarse completamente del anonimato), los mecanismos de seguridad de agencias y Estados. Por otro lado, se conversó sobre el valor de los datos en la sociedad que vivimos (Big Data) y sobre su procedencia y formas de adquisición y almacenamiento, así como rendimientos económicos y políticos posibles. Finalmente, a propósito de la intervención de lxs compañerxs del Coléctivo Etcétera, se debatió sobre la cuestión de la supuesta neutralidad de la técnica, sobre el carácter ambivalente de ésta (en relación al entrelazamiento entre aspectos positivos y negativos, imposibles de disociar, y que origina posiciones polarizadas entre tecnófilos y tecnófobos, y que pueden acabar en posiciones moralizantes poco prácticas a nivel político), sobre su papel en un nuevo tipo de exclusión social (la tecnológica, que comporta un nuevo tipo de inadaptado) y sobre su relación con el desarrollo del capitalismo y su esencial papel en la transformación del mundo en mundo-fábrica completamente (auto)regulado y lucrativo para unos cuantos.
Dejo un par de textos editados por lxs compañerxs del Colectivo Etcétera sobre lo allí debatido.
Pincha la imagen para ver el número 55 de Etcetera.
Pincha la imagen para ver 'Reflexiones sobre el progreso técnico' de Jaques Ellul.
miércoles, 25 de mayo de 2016
Mesa informativa y debate: 'Los nuevos mecanismos tecnológicos del control social''
El próximo viernes 27 de mayo, en el marco de la XII Mostra del Llibre Anarquista de Barcelona, tendrá lugar una mesa informativa y de debate con intervención de miembros de Oca Negra, el colectivo Negre i Verd y el colectivo Etcétera.
El evento se realizará en ELI La Clandestina, a las 18:30 h.
'Las nuevas tecnologías están omnpresentes en la vida cotidiana de las sociedades occidentales. Su uso se extiende exponencialmente y en paises como el nuestro, por ejemplo, el número de smartphones supera con creces el de habitantes. Las compañías de servicios de comunicación recopilan información detallada de nuestra actividad que, aislada y fragmentada, es aparentemente inocua pero en conjunto dibuja un perfil muy detallado de nuestra persona. Esto es lo que conocemos con el concepto de Big Data. Las compañías tratan la información que entregamos inconscientemente para su uso comercial pero ésta se encuentra también a disposición de los gobiernos que así perfeccionan los mecanismos de control social.'
El evento se realizará en ELI La Clandestina, a las 18:30 h.
'Las nuevas tecnologías están omnpresentes en la vida cotidiana de las sociedades occidentales. Su uso se extiende exponencialmente y en paises como el nuestro, por ejemplo, el número de smartphones supera con creces el de habitantes. Las compañías de servicios de comunicación recopilan información detallada de nuestra actividad que, aislada y fragmentada, es aparentemente inocua pero en conjunto dibuja un perfil muy detallado de nuestra persona. Esto es lo que conocemos con el concepto de Big Data. Las compañías tratan la información que entregamos inconscientemente para su uso comercial pero ésta se encuentra también a disposición de los gobiernos que así perfeccionan los mecanismos de control social.'
miércoles, 4 de mayo de 2016
Un mapa para acceder al cerebro
Durante el 2013 se ha iniciado el "Human Brain Projec"', un proyecto de investigación con el objetivo último, para los próximos 8 años, de llegar a crear una simulación informática del completo funcionamiento del cerebro humano. Un proyecto mastodóntico hecho posible únicamente por la financiación de un billón de euros destinada por la Comisión Europea en el marco de su programa “Tecnologías Futuras y Emergentes” (FET- Future and Emerging Technologies).
Las tecnociencias como inversión
Este programa representa una especie de “New Deal” del nuevo milenio: estimular más las convergencias científicas en ámbitos futuros, y por tanto arriesgados económicamente, para sacar fundamentalmente nuevas y lucrativas aplicaciones tecnológicas en el campo social (léase control sobre la sociedad) y económico. Los proyectos a concurso para obtener esta enorme financiación fueron seis, cada cual más inquietante que el anterior. Como denominador común todos tenían eso de la convergencia tecnocientífica para desarrollar nuevas tecnologías "revolucionarias" para la distopía que estamos viviendo. Como ejemplo, uno de los proyectos a concurso se pone como objetivo el reconstruir virtualmente todos los procesos biológicos del cuerpo humano, para crear un modelo de paciente standard universal, personalizable modificando simplemente las características anatómicas, fisiológicas y genéticas (1). Por otro lado, otro proyecto delirante de los del concurso, trata de recoger el mayor número de datos posible sobre el estado del planeta tierra, para desarrollar un simulador capaz de predecir las evoluciones sociales, “medir y mitigar las crisis, identificar oportunidades en áreas específicas” y proveer un apoyo en la toma de decisiones en el ámbito político, económico y social (2). Entre todos estos proyectos, han despuntado dos. Una investigación nanotech sobre el grafeno y, justamente, el proyecto estrella de la neurociencia: recrear un cerebro virtual biológicamente preciso.
Proyectos
decididamente ambiciosos pero sobretodo costosos, y el hecho de que una
institución como la Comisión Europea decida poner en juego millones de euros
subraya por lo menos dos puntos importantes acerca de estas investigaciones. El
primero es la confirmación, una más, de cómo la investigación científica, mucho
antes de servir al “progreso de la humanidad”, sirve al poder. De hecho un
proyecto prácticamente idéntico existe tanto en China como en EEUU. El
correspondiente estadounidense se llama BRAIN Iniciative (donde la sigla Brain
significa Research through Advancing Innovative Nanotechnologies) y está
financiado también por la DARPA, la agencia de investigación para las
tecnologías militares. Con respecto a que los dos proyectos están separados, se
han prometido ayuda recíproca, y si bien el proyecto europeo tenía la
apariencia de una finalidad exclusivamente “civil”, está claro que en la actual
sociedad esta distinción es un completo pretexto. En la sociedad actual, donde
la guerra es sólo uno entre muchos instrumentos a disposición de la economía
para ampliar los mercados, una ventaja en la carrera hacia el desarrollo
Hi-Tech tiene su peso en el tablero del ajedrez mundial , incluso cuando no es
un desarrollo militar. En segundo lugar es evidente, pero ni mucho menos una
novedad, la relación de simbiosis economía e investigación científica. Tras el
programa FET de la Comisión Europea queda claro que el objetivo de poner en
juego una cantidad de dinero semejante no es sólo para garantizar a Europa una
superioridad tecnológica en el campo de las neurociencias, sino también para
dar un acelerón a la transformación en aplicaciones tecnológicas capitalizables
de todo aquello que la investigación sobre bío y nanotecnologías ha desvelado a
los investigadores como conocimientos “teóricos”. Se entiende entonces porqué
dentro del proyecto está previsto un nivel para una fundación privada (en
Suiza, donde tiene sede el proyecto) encargada de explotar las oportunidades
comerciales que emergen del HBP.
El cerebro fuera de la cabeza
En este punto el Human Brain Project se convierte en un proyecto coordinado por el Politécnico Federal de Lausana y que implica 112 institutos de investigación y universidades, por la mayor parte de Europa, pero también en Canadá, China, Argentina y EEUU, por un total de 24 naciones implicadas. Su sede principal, en un primer momento situada en Lausana, cerca del campus Neuropolis con las financiaciones del Cantón de Vaud y de la firma de relojes Rolex, en un año se mueve a Ginebra, dentro de un establecimiento en desuso de la farmacéutica Merck Serono y adquirido por los emprendedores Ernesto Bertarelli y Hansjoerg Wyss, el antes CEO de Serono y el segundo fundador de Synthes y del Centro Wyss para la Bío- y la Neuro-Ingegnería. Los dos sueñan con crear aquí un “silicon valley” en lo que respecta a las biotecnologías, atrayendo industrias y starts-up entorno al campus que hospedará a la firma HBP.
En esta carrera hacia el cerebro, donde Europa y EEUU se juegan la primacía en las neurociencias, Italia no ha querido faltar a la cita, y entre los archivos de los institutos implicados en este súperproyecto destacan varias “excelencias” del “bello país”.
Primero de todo, ya que más que de un cerebro entendido humanamente, aquí se habla de superordenadores, participa el Cineca, el consorcio de Casalecchio de Reno (con sede también en Milán y Roma) que reagrupa cerca de 70 universidades de todos los países ofreciendo sus súpercalculadoras a la comunidad científica en el ámbito de la simulación numérica y la visualización científica. El LENS (el Laboratorio Europeo para la Espectroscopia No-linear) de Sesto Fiorentino, junto a la universidad de Florencia se ocuparán de desarrollar un tomógrafo óptico capaz de reconstruir la red del cerebro entera en un nivel muy detallado. La universidad de Pavía, en colaboración con el IRCCS Mondino, tratarán de desarrollar un primer modelo realista del cerebelo que irá integrado en el modelo de cerebro que saldrá del Human Brain Project. Y también el Laboratorio de Neurociencias Computacionales de Palermo, el Instituto de Ciencias y Tecnologías Cognitivas de Roma, el Politécnico de Torino y el Sant’Anna de Pisa.
La Gran Ciencia
El proyecto Human Brain tiene en sí mismo todas las características de la definida como “Big Science”: un proyecto que trata de recoger y elaborar una infinidad de datos que requiere un staff enorme, grandes laboratorios y máquinas caras y que se hace posible sólo por ingentes financiaciones. Condiciones éstas que cualquier científico esperaría para su propio ámbito de investigación, pero que se hace realidad sólo en el momento en que el sistema entreve una prioridad (o urgencia) en el desarrollar un cierto sector económico. El nacimiento de la “Big Science” está habitualmente asociado con el proyecto Manhattan, es decir el proyecto estadounidense para el desarrollo de la bomba nuclear en los años 40. Desde ese momento se inició una mutación en lo que era la relación entre ciencia y sociedad, donde el gobierno se convierte en el jefe y patrón de la ciencia generando un cambio en el carácter mismo de la institución científica. Si antes de ese momento los científicos debían saberse hacer a sí mimos para llevar a cabo sus investigaciones, de las que pocos descubrimientos encontrarían después una aplicación, desde este momento en adelante las investigaciones vendrán siempre encargadas por gobiernos, instituciones y, más recientemente, por las multinacionales convertidas en parte de la oligarquía. No más “artesanos de la ciencia”, sino empleados, científicos reclutados. O sea, una especie de proceso de industrialización de la ciencia.
Obviamente no es necesario decir que en un primer momento, poco después de la guerra, los sectores que más desarrollo encontraron por el emerger de esta nueva “Gran Ciencia” fueron la astronomía y la física, ambos sectores estratégicos por lo que era la situación histórica en relación a la guerra fría. Sin embargo, en los últimos decenios los sectores que están hallando más impulso en este tipo de investigación son las ciencias naturales, y en particular las ciencias de la vida. Si en un primer momento, del nacimiento de esta “Big Science”, la necesidad fue desarrollar la cohetería y las telecomunicaciones por satélite, en línea con la prioridad de los tiempos, hoy la necesidad a la que la ciencia debe responder, es la supervivencia del sistema mismo. La ingenierización del viviente, para afrontar las repercusiones sobre el ser humano y sobre el resto de la naturaleza que los cambios inducidos por la sociedad industrial han provocado, además de la investigación de nuevos "recursos" para tirar adelante la máquina industrial, para alimentar el sistema.
Y si el Proyecto Genoma Humano fue un esfuerzo “a lo grande” para identificar y mapear todos los genes del genoma humano (tanto desde el punto de vista físico como de sus funciones), en una era en que la manipulación genética ya no es presentada como posibilidad sino como necesidad, el Proyecto Cerebro Humano se propone llegar a entender el funcionamiento de la que puede ser vista como la sede de todo lo que se define como pensamientos, emociones o recuerdos de lo vivido.
Si bien en la base de esta investigación hay la cantinela típica de la "investigación de base" y de la "importante contribución a la investigación médica" (ya convertida en una especie de rito mágico), dadas las premisas de la sociedad en que vivimos y que se concreta sobre el control, la manipulación y la explotación, se puede intuir bien cómo el "acceso al conocimiento del funcionamiento del cerebro" es sólo un eufemismo para entender la posibilidad de abrir más la manipulación de este órgano. Y si es verdad que las enfermedades neurodegenerativas tocan ya a un segmento importante de la población y van en constante aumento, la respuesta de que la única solución real es tratar de adaptarnos (al son de los fármacos, terapias genéticas, regeneraciones de tejidos) a un ambiente que la sociedad industrial ha vuelto ya nocivo, es de lo más engañoso y perverso. El desarrollo de nuevas tecnologías que podrían resultar de esta investigación está en el centro de esta financiación millonaria. Y la seguridad de que estas tecnologías tendrán sólo usos civiles no es nada asegurado, imaginando cómo una mayor capacidad de desciframiento del cerebro humano puede jugar un rol “revolucionario” en la sociedad de la coerción que las bío y nanotecnologías están permitiendo aplicar, como ya se ha explicado en otros sitios.
Como siempre al final queda la cuestión de siempre en suspenso: ¿qué hacer de estas noticias? ¿y qué podemos hacer contra esto? Estamos hablando de una investigación científica más entre miles de mierdas que se tiran adelante en los laboratorios de medio mundo. Personalmente creo que tener un ojo puesto sobre el caudal de noticias publicadas sobre “descubrimientos milagrosos”, “invenciones excepcionales” y “nuevas investigaciones de las mil y un promesas” no es nada más que las informaciones que contienen, útiles para averiguar quién, dónde y cómo se lleva a cabo en "nuestra" ciudad el progreso tecnocientífico. Sobre lo que se puede hacer en su contra, también discutiendo con otrxs compañerxs sale a flote la sensación de que a fuerza de hablar de lo que “están haciendo” en los laboratorios, de nuevos desarrollos, etc, se corre el riesgo de alienarse en la inmovilidad al tenerse que comparar con cosas percibidas como lejanas e inaccesibles, dentro de una universidad o lugares de investigación periféricos, en el guión de un desarrollo casi incomprensible, para nada lineal y absolutamente molecularizado. En su lugar, ante nosotros la realidad ya nos abofetea con todo cuanto, en la normalidad de lo cotidiano, permite el funcionamiento de la megamáquina: infraestructuras del transporte, de las comunicaciones, del aprovisionamiento energético, las primeras tentativas que surgen de “ciudad inteligente”, con las redes informáticas que permiten su administración. Mirar adelante, a lo que el sistema tecnocientífico está preparando y en las direcciones en que nos quieren arrastrar es importante. Sin embargo la realidad para atacar en las luchas es la actual, la que ya experimentamos.
Billy
Notas:
1 ITFoM, acronimo de “Information Technology Future of Medicine”, http://www.flagera.eu/?q=itfom
2 FutureICT Knowledge Accelerator and Crisis-Relief System, www.futurict.eu/
Extraída y traducida de: L’Urlo della Terra, número 3, Septiembre 2015
martes, 8 de marzo de 2016
Acerca de los Grupos de Ayuda Mutua promovidos por la Generalitat de Catalunya
Durante el año 2015 la Generalitat de Catalunya, a través de su consejería de salud, impulsó un proyecto con el nombre de 'Activa't'. Este proyecto como informa la nota de prensa del gobierno catalán trata de convertir a los familiares de personas con trastornos mentales en 'agentes activos' en el proceso de atención y recuperación de la enfermedad. Se trataría de 'poner a disposición un circuito estructurado que permita el acceso a la información, formación y fomento del empoderamiento, así como el apoyo continuado con acciones coordinadas entre los recursos ya existentes de las diferentes redes que intervienen en la atención a la personas'. Un objetivo muy loable, pero sobre el que queremos reflexionar algunos aspectos que consideramos problemáticos.
En primer lugar, se trata de un proyecto que lanzan las instituciones políticas en un momento en el que los recortes sanitarios se han afianzado en nuestro sistema de salud. Desde 2008 hasta el 2015 se ha invertido mucho menos en materia de salud y eso se ha hecho notar en los recursos disponibles, tanto en lo que se refiere a camas hospitalarias o unidades de atención, como de ratio de profesionales por habitantes. Por tanto, podemos observar de fondo un criterio economicista como es el de máxima atención especializada por mínima inversión. La cosa sería que se da formación en grupo a individuos diagnosticados y familiares de éstos y ellos se las componen hasta cierto punto.
En este sentido, no es de extrañar quiénes son los colaboradores de tal proyecto. Por un lado, obviamente, la Federación Salut Mental de Catalunya, que buscan ampliar todo lo que se refiere a recursos de atención a sujetos diagnosticados cuánto sea posible. La cuestión que queremos plantear es a qué precio. Y por el otro, algo más sospechoso, algunas empresas de distintos sectores (desde financieras como La Caixa hasta tecnológicas y de management como Roca-Salvatella y La Magnética, pasando por las farmacéuticas como Otsuka, Janssen o Lundbeck, sin olvidar algunos clásicos de la alimentación como Coca-Cola o Nestlé). No olvidamos, claro, que el ámbito que permite la aplicación de dicho proyecto parte de la implicación activa de todas las instituciones políticas que lo imponen de diversas formas y en diversos grados a sus trabajadores.
Otras cuestión es el uso de un lenguaje proveniente de la crítica social de izquierdas y anarquista para adaptarlo al uso institucional en materia de salud mental, cosa que es de un cinismo impecable. Palabras como empoderamiento, tan de moda hoy día, ayuda mutua que recuerdan a aquello del apoyo mutuo del anarquismo, o autonomía, bañan cualquier texto que se refiera al proyecto en cuestión. Sin embargo, hay que retener que se trata de un proyecto que parte de las instituciones políticas en base al asesoramiento de determinados psiquiatras y psicólogos bien posicionados en la estructura sanitaria catalana. Eso es así, que no vendan lo que no es. Si las acciones enmarcadas en este proyecto tienen algún beneficio que no pase por el del marketing de un aparente horizontalismo y una autogestión engañosa. Y es que el hecho de esa dependencia institucional hace que todo el contenido del proyecto rezume un tufo característico. El olorcillo a lo incuestionable del diagnóstico psiquiátrico, de la cerrazón de oportunidades existenciales mediadas por ese mismo diagnóstico, de la merma de la validez de lo que dice el diagnosticado en los distintos ámbitos de la vida (sea familiar, laboral, académica o relacional, por decir algunos), de la necesidad de mediación por expertos frente a los avatares de la vida, etc. Es probable que el proyecto ayude en cuestiones concretas de información y manejo a determinadas personas, pero no se debe asumir como lo que se pretende en un futuro. Un programa psicoeducativo para personas diagnosticadas y familiares de éstos que diga lo que es y no es verdad, lo que se debe y no debe, lo que está bien y lo que no, a dispensar a nivel discrecional independientemente del individuo en cuestión y sus circunstancias individuales.
Así pues, y desde una perspectiva política, pensamos que un proyecto de este tipo comporta la colonización del espacio social de individuos diagnosticados psiquiátricamente por el discurso psi hegemónico que es muy cuestionable y muy poco científico (no quiere decir que no sea válido o útil en algunos aspectos) como se ha puesto de manifiesto no pocas veces en distintos ámbitos, incluido el psiquiátrico/psicológico. Ese espacio social no sólo está compuesto de personas diagnosticadas. Ese espacio social es el mismo para las personas (aún) no diagnosticadas. Ese espacio social compartido es el que asimismo se ve colonizado por un discurso que será el de todos, el común, el que nos proporciona un fondo de provisión de sentido para todos. Un discurso que conlleva la formación de unos valores determinados, de una moral concreta, y que finalmente acostumbra a cristalizar en una legislación establecida que a su vez crea las distinciones de lo legal/ilegal, implicando en buena medida la de bueno/malo, legítimo/ilegítimo.
Estas propuestas, que no olvidamos que ofrecen una repuesta parcial a las necesidades y deseos de parte de las personas con sufrimiento psíquico y sus allegados, nacen en el seno de una sociedad marcada por la biopolítica. Un control poco visible o disimulado de los discursos, realizado a distancia y mediante el control de la formación y la información. Una información que asume la molecularización del yo, la somatización de la ética, la predicción y posterior prevención de sucesos por venir basada en probabilidades. Y todo finalmente para generar un (bio)valor económico que aprovecha la industria bibomédica en sus distintas variantes (farmacéuticas, biotecnológicas, genotecnológicas...).
Como es sabido por los trabajos del último Foucault, el poder ya no es únicamente aquel poder disciplinario institucional. El nuevo poder desarrollado en las últimas décadas es un poder que se difunde mediante redes, de forma descentralizada, y mediante microtecnologías. Lo hemos visto en otros ámbito como el de prevención de la criminalidad. El 'policía de proximidad' sería un buen ejemplo de ello, siempre gentil, atento y dispuesto a ayudar, pero policía al fin y al cabo, con sus funciones intactas. Esa figura se ha ido implantando por todo el territorio con la voluntad de ejercer un control preventivo de conductas ilegales mediante la relación habitual con partes de la población (comerciantes, representantes vecinales, etc) y la rápida accesibilidad a los 'agentes de seguridad', que las más de las veces actúan como mediadores, sin olvidar su faceta represiva nunca, aunque minimizada al máximo. La sujeción se hace de esta forma menos visible, por habitual y amable.
No queremos dejar de mancionar el papel de los propios actores, las personas diagnosticadas, sus allegados y los profesionales del ámbito sanitario. Hay que decir claramente que oponerse a un proyecto de este tipo ya implica posicionarse como malo en el sentido de que se trata de un proyecto promocionado como algo que se hace frente a no hacer nada, algo que se hace contando con las personas implicadas y algo que se hace para mejorar la vida de esas personas. Lo opuesto obviamente es muy malo. Pero no se trata de una oposición sino de una reflexión necesaria. Si no se aclara previamente las instancias de dónde parte el proyecto, los financiadores de éste, el modo de implementarlo (por ejemplo tratando de obligar a los profesionales a trabajar el fin de semana para facilitar la accesibilidad), el contexto socioeconómico y político en el que nace, se llevan a cabo acciones que pueden derivar en los mismos problemas que trataba de solventar. El concepto de 'némesis médica' de Ivan Illich podría sernos de utilidad. Hay que saber también que la psicoeducación se ha valorado negativamente muchas veces en relación con el pronóstico de las personas diagnosticadas. Los motivos no son claros pero puede tener relación con la estigmatización por etiquetaje y la adaptación forzada a una forma de vida o la disminución del empoderamiento por individualización y somatización de cuestiones sociales y colectivas, entre otras posibilidades.
En definitiva, pensamos que se trata de un proyecto que busca paliar la pérdida de recursos en la red de salud mental por la crisis económica y la gestión política de la misma, supliéndola con la formación dirigida a los familiares y a las personas diagnosticadas de forma general y masiva, nada individualizada. Una 'nueva' forma de poder, el 'pastoral', por seguir con Foucault, que utiliza el discurso, la comunicación/información, la identificación, etc, para enmascarar la autoridad. No en vano, Nikolas Rose, aplicándo esto a la medicina moderna afirma que 'estos nuevos pastores del soma profesan los principios éticos del consentimiento informado, la autonomía, la acción voluntaria, la elección y la no directividad' y que 'esas microtecnologías transforman las subjetividades de quienes deben dar o rehusar su consentimiento, por medio de técnicas discursivas que enseñan nuevos modos de traducirse y traducir las propias acciones en pensamiento y lenguaje, nuevos modos de volverse y volver las propias acciones susceptibles de juicio'. Es decir, se desdibuja el límite entre coerción y consentimiento, y se proveen los medios que constituyen el primer paso en la carrera moral de la identidad deteriorada. Ofrecer cursos para convertirse en dinamizadores de grupo de personas con enfermedad mental es un ejemplo de lo que estamos diciendo. Se fomenta la enfermedad (con todas las precauciones imprescindibles cuanto a diagnóstico en las disciplinas psi) como identidad y se llega a promover el hacer 'carrera profesional' de ello.. Se fomenta la enfermedad como identidad y hacer de ella carrera 'profesional'.
En primer lugar, se trata de un proyecto que lanzan las instituciones políticas en un momento en el que los recortes sanitarios se han afianzado en nuestro sistema de salud. Desde 2008 hasta el 2015 se ha invertido mucho menos en materia de salud y eso se ha hecho notar en los recursos disponibles, tanto en lo que se refiere a camas hospitalarias o unidades de atención, como de ratio de profesionales por habitantes. Por tanto, podemos observar de fondo un criterio economicista como es el de máxima atención especializada por mínima inversión. La cosa sería que se da formación en grupo a individuos diagnosticados y familiares de éstos y ellos se las componen hasta cierto punto.
En este sentido, no es de extrañar quiénes son los colaboradores de tal proyecto. Por un lado, obviamente, la Federación Salut Mental de Catalunya, que buscan ampliar todo lo que se refiere a recursos de atención a sujetos diagnosticados cuánto sea posible. La cuestión que queremos plantear es a qué precio. Y por el otro, algo más sospechoso, algunas empresas de distintos sectores (desde financieras como La Caixa hasta tecnológicas y de management como Roca-Salvatella y La Magnética, pasando por las farmacéuticas como Otsuka, Janssen o Lundbeck, sin olvidar algunos clásicos de la alimentación como Coca-Cola o Nestlé). No olvidamos, claro, que el ámbito que permite la aplicación de dicho proyecto parte de la implicación activa de todas las instituciones políticas que lo imponen de diversas formas y en diversos grados a sus trabajadores.
Otras cuestión es el uso de un lenguaje proveniente de la crítica social de izquierdas y anarquista para adaptarlo al uso institucional en materia de salud mental, cosa que es de un cinismo impecable. Palabras como empoderamiento, tan de moda hoy día, ayuda mutua que recuerdan a aquello del apoyo mutuo del anarquismo, o autonomía, bañan cualquier texto que se refiera al proyecto en cuestión. Sin embargo, hay que retener que se trata de un proyecto que parte de las instituciones políticas en base al asesoramiento de determinados psiquiatras y psicólogos bien posicionados en la estructura sanitaria catalana. Eso es así, que no vendan lo que no es. Si las acciones enmarcadas en este proyecto tienen algún beneficio que no pase por el del marketing de un aparente horizontalismo y una autogestión engañosa. Y es que el hecho de esa dependencia institucional hace que todo el contenido del proyecto rezume un tufo característico. El olorcillo a lo incuestionable del diagnóstico psiquiátrico, de la cerrazón de oportunidades existenciales mediadas por ese mismo diagnóstico, de la merma de la validez de lo que dice el diagnosticado en los distintos ámbitos de la vida (sea familiar, laboral, académica o relacional, por decir algunos), de la necesidad de mediación por expertos frente a los avatares de la vida, etc. Es probable que el proyecto ayude en cuestiones concretas de información y manejo a determinadas personas, pero no se debe asumir como lo que se pretende en un futuro. Un programa psicoeducativo para personas diagnosticadas y familiares de éstos que diga lo que es y no es verdad, lo que se debe y no debe, lo que está bien y lo que no, a dispensar a nivel discrecional independientemente del individuo en cuestión y sus circunstancias individuales.
Así pues, y desde una perspectiva política, pensamos que un proyecto de este tipo comporta la colonización del espacio social de individuos diagnosticados psiquiátricamente por el discurso psi hegemónico que es muy cuestionable y muy poco científico (no quiere decir que no sea válido o útil en algunos aspectos) como se ha puesto de manifiesto no pocas veces en distintos ámbitos, incluido el psiquiátrico/psicológico. Ese espacio social no sólo está compuesto de personas diagnosticadas. Ese espacio social es el mismo para las personas (aún) no diagnosticadas. Ese espacio social compartido es el que asimismo se ve colonizado por un discurso que será el de todos, el común, el que nos proporciona un fondo de provisión de sentido para todos. Un discurso que conlleva la formación de unos valores determinados, de una moral concreta, y que finalmente acostumbra a cristalizar en una legislación establecida que a su vez crea las distinciones de lo legal/ilegal, implicando en buena medida la de bueno/malo, legítimo/ilegítimo.
Estas propuestas, que no olvidamos que ofrecen una repuesta parcial a las necesidades y deseos de parte de las personas con sufrimiento psíquico y sus allegados, nacen en el seno de una sociedad marcada por la biopolítica. Un control poco visible o disimulado de los discursos, realizado a distancia y mediante el control de la formación y la información. Una información que asume la molecularización del yo, la somatización de la ética, la predicción y posterior prevención de sucesos por venir basada en probabilidades. Y todo finalmente para generar un (bio)valor económico que aprovecha la industria bibomédica en sus distintas variantes (farmacéuticas, biotecnológicas, genotecnológicas...).
Como es sabido por los trabajos del último Foucault, el poder ya no es únicamente aquel poder disciplinario institucional. El nuevo poder desarrollado en las últimas décadas es un poder que se difunde mediante redes, de forma descentralizada, y mediante microtecnologías. Lo hemos visto en otros ámbito como el de prevención de la criminalidad. El 'policía de proximidad' sería un buen ejemplo de ello, siempre gentil, atento y dispuesto a ayudar, pero policía al fin y al cabo, con sus funciones intactas. Esa figura se ha ido implantando por todo el territorio con la voluntad de ejercer un control preventivo de conductas ilegales mediante la relación habitual con partes de la población (comerciantes, representantes vecinales, etc) y la rápida accesibilidad a los 'agentes de seguridad', que las más de las veces actúan como mediadores, sin olvidar su faceta represiva nunca, aunque minimizada al máximo. La sujeción se hace de esta forma menos visible, por habitual y amable.
No queremos dejar de mancionar el papel de los propios actores, las personas diagnosticadas, sus allegados y los profesionales del ámbito sanitario. Hay que decir claramente que oponerse a un proyecto de este tipo ya implica posicionarse como malo en el sentido de que se trata de un proyecto promocionado como algo que se hace frente a no hacer nada, algo que se hace contando con las personas implicadas y algo que se hace para mejorar la vida de esas personas. Lo opuesto obviamente es muy malo. Pero no se trata de una oposición sino de una reflexión necesaria. Si no se aclara previamente las instancias de dónde parte el proyecto, los financiadores de éste, el modo de implementarlo (por ejemplo tratando de obligar a los profesionales a trabajar el fin de semana para facilitar la accesibilidad), el contexto socioeconómico y político en el que nace, se llevan a cabo acciones que pueden derivar en los mismos problemas que trataba de solventar. El concepto de 'némesis médica' de Ivan Illich podría sernos de utilidad. Hay que saber también que la psicoeducación se ha valorado negativamente muchas veces en relación con el pronóstico de las personas diagnosticadas. Los motivos no son claros pero puede tener relación con la estigmatización por etiquetaje y la adaptación forzada a una forma de vida o la disminución del empoderamiento por individualización y somatización de cuestiones sociales y colectivas, entre otras posibilidades.
En definitiva, pensamos que se trata de un proyecto que busca paliar la pérdida de recursos en la red de salud mental por la crisis económica y la gestión política de la misma, supliéndola con la formación dirigida a los familiares y a las personas diagnosticadas de forma general y masiva, nada individualizada. Una 'nueva' forma de poder, el 'pastoral', por seguir con Foucault, que utiliza el discurso, la comunicación/información, la identificación, etc, para enmascarar la autoridad. No en vano, Nikolas Rose, aplicándo esto a la medicina moderna afirma que 'estos nuevos pastores del soma profesan los principios éticos del consentimiento informado, la autonomía, la acción voluntaria, la elección y la no directividad' y que 'esas microtecnologías transforman las subjetividades de quienes deben dar o rehusar su consentimiento, por medio de técnicas discursivas que enseñan nuevos modos de traducirse y traducir las propias acciones en pensamiento y lenguaje, nuevos modos de volverse y volver las propias acciones susceptibles de juicio'. Es decir, se desdibuja el límite entre coerción y consentimiento, y se proveen los medios que constituyen el primer paso en la carrera moral de la identidad deteriorada. Ofrecer cursos para convertirse en dinamizadores de grupo de personas con enfermedad mental es un ejemplo de lo que estamos diciendo. Se fomenta la enfermedad (con todas las precauciones imprescindibles cuanto a diagnóstico en las disciplinas psi) como identidad y se llega a promover el hacer 'carrera profesional' de ello.. Se fomenta la enfermedad como identidad y hacer de ella carrera 'profesional'.
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